A mí la situación VIP no me interesa…

“Empecé a bailar y a buscar mi lugar, porque es algo que te pasa en la vida: buscás dónde te sentís comodo”.

Martín Chili nunca encontró su milonga ideal, así que la inventó.

Martín Chili

Y aunque podría no haber funcionado, la Muy Lunes Tango fue un éxito en el panorama de milongas jóvenes.
Este lunes comenzará su tercer año de actividad en su habitual sede de CUSCA RISUN San Telmo (ex Los Chisperos, Pasaje San Lorenzo 365).

Chili quería conjugar el ambiente relajado y festivo -propio de las milongas más under- con el nivel de baile que encontraba en los lugares más tradicionales y estructurados.

“Que se pueda bailar lindo sin descuidar la interacción social”, plantea. 
Podía fallar, claro, pero todo indica que durante tercer año consecutivo explotará cada semana y se volverá la cita ineludible de los lunes para centenares de milongueros.

“En las milongas tradicionales encontraba buen nivel de baile, pero un rechazo a la integración social, tenías que ‘ser alguien’ o ‘vestirte así’, porque sino era ‘bailás lindo’, pero igual la piba no te salía a bailar”, recuerda.

El caretaje y derecho de piso lo hartaron, pero también le indicó uno de los caminos a seguir en su propio espacio: advertir rápidamente de los códigos a los recién llegados.

“Uno puede no saber los códigos del lugar ¿por qué no enseñarlos”, propone.
A la entrada a Muy Lunes se le ofrece al visitante un volantito con las reglas de la casa: no hay separadores, cualquiera puede invitar a quien guste a bailar.

Muy Lunes tiene otra serie de reglas internas.

La primera es todos los colaboradores y artistas que participan cobran.

Otra indica que quien no tiene para pagar la entrada, pega una “beca” hasta que se le dé vuelta la taba.

Los demás pagan, sin importar su status en el mundillo. 
“Milito la importancia de pagar. Porque primero, no le debo nada a nadie.
Donde voy pago la entrada.
En todas. 
Hay gente que te dice ‘no, que sos organizador’. 
¡Me chupa un huevo! 
Que paguen todos y el que no puede no pague. 
Que no pase por un sistema de reglas de status en el que si sos una estrella o reconocido no pagás.
¡De ninguna manera! 
No pagás entrada si no podés.

A mí la situación del vip no me interesa”.

La entrada, de cualquier modo, es muy accesible. 
Para Chili esto forma parte de un proyecto a más largo plazo, que no consiste solamente en llenar el boliche. 
“Con clases baratas vos metés gente al tango y con eso capaz después el artista puede vivir de su arte. 
Si todos queremos ser profesores y no tenemos alumnos, va a estar complicada la cosa. 
Si todos ponemos barberías, remiserías, cervecerías, vamos a explotar”, considera.

Los disc jockeys que llegan a Muy Lunes deben atenerse a una de sus reglas fundamentales: no hay separadores. 
La dinámica –que sostienen otras pistas, como la de Dni Tango o la Milonga del Pez Cañón, aunque por diferentes motivos– tiene una justificación en las condiciones materiales del lugar. 
“El espacio no tiene una circulación muy copada para entrar y salir, entonces sin cortinas invitás a que la gente entre y salga cuando quiera, te evitás el embudo”, señala. “Cabeceo tampoco hay, que saquen todos a bailar”, indica. “Son cosas que ya me gustaban, no es que a partir del lugar generé la ideología, pero el lugar sí me invitaba a que las oficialice”, cuenta.

¿Tendrá detractores?

“Seguro que hay gente que no le gusta, o que no comparte el ideal o la situación social, porque se dicen cosas que no siempre querés escuchar, tiene bajada política y digo lo que me parece importante porque lo callan los medios hegemónicos que gobiernan el país”, reflexiona Chili.

“Pero también sé que hay gente que no tiene mis ideas políticas y que viene igual porque la pasa bien, porque no tiene que estar en pose”.

“En Muy Lunes sabés que probablemente no te vas a poder sentar del quilombo que es, y eso te pone en una situación muy relajada de chocarte con un montón de gente, que no es una falta grave ni motivo de expulsión o enfrentamiento armado, que son accidentes hermosos”, reflexiona.

“Trabajé con gente en situación de calle y no podés tocarlos, ni darles un abrazo, porque en la calle todo contacto es en una situación violenta, ¿sabés lo feo que es eso?

Entonces aprovechá vos que sí podés para vivir el contacto.

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